jueves, 23 de enero de 2020

Republicanos garantizan impunidad de Trump



Por: Guillermo Alvarado

Si acaso alguien tenía la inocente idea de que el partido Republicano se iba a tomar en serio el juicio político contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los primeros momentos de ese proceso bastaron para comprobar cómo esa formación política se apresta a garantizar total impunidad al jefe de la Casa Blanca.

Como se sabe la Cámara de Representantes, conocida también como Cámara Baja, controlada por el partido Demócrata, aprobó el llamado impeachment contra el gobernante por los delitos de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Pero, de acuerdo con las leyes vigentes en el país norteño, el juicio se debe realizar en el Senado, o Cámara Alta, donde hay 53 legisladores republicanos, 45 demócratas y dos independientes.

Para llegar a un veredicto de culpabilidad se necesita que 67 senadores voten contra Trump, lo que significa que 20 republicanos, todos los demócratas y los dos independientes adopten esa posición, algo imposible en la práctica.

Y así quedó demostrado en la primera sesión, que sirvió para discutir cuáles serán las reglas del juicio, donde los demócratas fueron derrotados por una aplanadora republicana que logró imponer sus criterios en temas cruciales.

Los partidarios del presidente evidenciaron lo que ya estaba claro desde el principio y es que van a realizar un proceso acelerado, que se dilucide en el menor tiempo posible y termine con la absolución del magnate, con independencia de si es culpable o inocente, porque no es eso lo que está en juego.
Por ese camino lograron suprimir, por ahora, que se exija la presentación de documentos oficiales como eventuales pruebas, o que se llame a testigos que estén, o hayan estado, cercanos al entorno de la Casa Blanca.

De esta manera se evitan declaraciones que podrían resultar embarazosas, como la del exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que conoce muchas cosas que podrían hacer peligrar al presidente Trump.

De tal manera que el impeachment sigue el camino trazado por los republicanos. Los acusadores tienen 24 horas, distribuidas a lo largo de tres días, para presentar los cargos y luego la defensa dispone de igual tiempo para hacer la descarga de pruebas.

Al concluir habrá 16 horas para hacer preguntas y luego se abre un nuevo debate sobre la necesidad o no de invitar a nuevos testigos, que ya fue rechazada una vez y lo será la segunda, casi sin ninguna duda.

Al final se realizarán las conclusiones de las dos partes y luego tendrá lugar una ronda de votaciones para cada uno de los cargos, antes de emitir el veredicto final, que todo el mundo vislumbra de inocencia.

Tal es la certeza de Trump de que así ocurrirá, que en pleno juicio político viajó a Davos, Suiza, para asistir al Foro Económico Mundial donde presumió de logros económicos imaginarios durante su administración.

Como ya dije en otra ocasión, más que un juicio, se trata de un circo donde para nada están en cuenta los intereses nacionales o de la gente en Estados Unidos, sino las aspiraciones electorales de los políticos. Una pugna donde, lamentablemente, el presidente se llevará la parte del león gracias a una tremenda falla de cálculo de sus adversarios

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